miércoles, 27 de mayo de 2009

La educación tecnológica en escuela primaria: ¿desafío o realidad?

La educación tecnológica en escuela primaria: ¿desafío o realidad?

Introducción:
La tan desprestigiada Ley federal, entre otros cambios trajo la inclusión de la Educación Tecnológica como un área curricular en el sistema educativo. A esto debe sumarse que es el Ministerio de Educación Nacional quien elabora el enfoque de la educación, para que luego cada jurisdicción realice su diseño curricular base tomando los CBC (Contenidos Básicos Comunes) elaborados por el Ministerio Nacional de Educación, seleccionándolos y articulándolos de acuerdo a sus necesidades.
Lo anterior puede parecer sencillo pero, sin embargo, debemos tener presente que la incorporación de la Educación Tecnológica fue un cambio muy importante si bien en el momento de su incorporación al sistema educativo ya se mencionaba a las nuevas tecnologías en cursos de capacitación, libros y artículos. Estas referencias a la tecnología eran sobre la utilización de las mismas como herramienta didáctica dentro de las aulas, sobre la valoración de su incorporación o bien sobre estrategias para su implementación. Otras de las temáticas abordadas eran los cambios que los nuevos medios de comunicación producían en la sociedad y en la educación.
Para el presente trabajo se seleccionó la jurisdicción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, analizando la enseñanza de la educación tecnológica en la primaria a partir de su inclusión como un área curricular en el sistema educativo. Puntualmente, este trabajo se centrará en las dificultades y necesidades que trajo aparejada la incorporación de esta nueva área.

Desarrollo:
Está nueva área curricular incorpora nuevos contenidos a la enseñanza primaria a partir de la eliminación del área de Actividades Prácticas.
Cabe mencionar que desde los padres no tuvo rechazo está inclusión de la Educación Tecnológica en la propuesta curricular, dado que los mismos veían que la misma suplía la falta de “conocimiento útil”. Tal como expone Jaim Etcheverry, la falta de conocimiento útil desde la propuesta de la escuela es la que trae, según los padres y alumnos, muchos de los problemas en el proceso de enseñanza aprendizaje. Pero el inconveniente es que la mayoría de ellos asociaban tecnología a informática. Es decir, pensaban que lo que se incluía eran clases de computación. Al observar el cuadro anterior, se puede visualizar que la Educación Tecnológica no es informática. Es aquí, entonces, donde surge una de las primeras dificultades: la confusión a nivel social entre Tecnología e Informática. Actualmente podemos visualizar este inconveniente cuando los padres se acercan a la escuela para preguntar “cómo es posible que el docente de tecnología enseñe tecnología si no los lleva a usar las computadoras”. Así, la Educación Tecnológica comienza a ser vista por muchos padres y alumnos como una propuesta a la cual le seguirían faltando contenidos útiles para el futuro de los niños.
Al problema anterior se suma otra dificultad adicional: el área tecnológica surge curricularmente sin que exista la formación de educadores específica en esta área disciplinar. Inicialmente los docentes adquirieron cierta formación complementaria en el área mediante cursos, y posteriormente con una capacitación de un año a los maestros de Actividades Prácticas. Se necesitaba desde el sistema educativo mismo generar quien pudiera enseñar esta área. El problema sigue vigente a pesar de que los contenidos están incorporados hace años: lejos de tener un magisterio o profesorado específico, actualmente desde la formación docente pública la propuesta formativa consiste en que los maestros estudien un año más y puedan ser docentes de Educación Tecnológica. A esto se añade que las únicas propuestas de formación docente en esta área son aranceladas, obstáculo no menor para la capacitación y formación de docentes en una disciplina que se dicta oficialmente a nivel nacional.
Lo anterior no implica menospreciar la labor de los docentes que carecen de formación específica en el área tecnológica. Los maestros conocen muy bien el aprendizaje basado en la estructura cognoscitiva del alumno, el aprendizaje significativo (Ausubel), la Zona de Desarrollo próximo de Vigosky y los estadios de Piaget, entre otros aspectos que el educador debe tener presente en el proceso de enseñanza aprendizaje. Pero si bien los educadores han tenido formación en cuanto a estrategias didácticas, metodologías de la enseñanza y una base de psicología: ¿es suficiente un año y medio para instruirse en una nueva y novedosa área curricular? Las dificultades que se presentaron a nivel docentes y en las escuelas parece dar respuesta a esta pregunta, y la misma es “no”. Más allá del conocimiento pedagógico y de la buena predisposición de los maestros, hace falta conocimiento del área disciplinar, y para esto debe haber formación disciplinar de docentes. Esto se puede observar en que en un principio los docentes continuaban con la misma planificación que cuando dictaban Actividades Prácticas y con el pasar del tiempo fueron modificando la misma pero no sustancialmente, de hecho son muy pocos los maestros que cambiaron buena parte de los contenidos. Es decir que, manteniendo cierta base de su conocimiento de la asignatura Actividades Prácticas, en muchos casos los maestros se dedicaban a la enseñanza la tecné (del arte, de la técnica), y no de la tecnología. Otros docentes, en cambio, confundieron Tecnología con informática y le enseñaban a usar el Word, el Paint, etc.
De lo anterior surge una necesidad esencial: la de la formación disciplinar. Pero también hay otra necesidad originada en el mismo problema: ante la falta de docentes específicos de las disciplinas, asumieron el rol de enseñanza personas de profesiones relacionadas con la tecnología pero alejadas de la docencia. Así, a quien no le falta formación disciplinar específica, le falta la formación pedagógica básica para el dictado de clases. Este problema se debe a que se incorporaron como docentes de tecnología a arquitectos, ingenieros, técnicos, etc., que no tenían la docencia como formación básica, ni experiencia en la misma. En definitiva, el área tecnológica se encontró desde sus inicios abordada por docentes sin formación tecnológica específica y por profesionales tecnológicos sin formación docente. Esto produjo una serie de propuestas de lo más variadas y recién en 1995 surge el primer documento de trabajo para la actualización curricular de tecnología, muchos años más tarde que la puesta en marcha de esta nueva área curricular. Así, en muchas instituciones la educación tecnológica además de ser una realidad es un desafío donde, sin requisitos obligatorios, la capacitación como educador en tecnología surge más de la motivación personal y del compromiso hacia la enseñanza que de lo planeado al momento de la incorporación curricular de estos contenidos.
Por otra parte debe mencionarse que la Educación tecnológica, al igual que el resto de las áreas, se desarrolla actualmente en un contexto complejo donde los alumnos se encuentran a partir del ciberespacio con cambios en la percepción del mundo. Es decir que a las problemáticas presentes en el sistema educativo en general (por ejemplo, falencias de infraestructura, situaciones socioeconómicas desfavorables en el alumnado, desigualdad en el acceso y/o utilización de nuevas tecnologías), se le suman las problemáticas específicas de un área donde el mundo globalizado, las nuevas tecnologías, cambian constantemente y rodean de distinta manera el mundo cotidiano del alumno. El educador debe tener presente entonces no sólo los tres momentos de la clase (es decir la presentación o introducción, el desarrollo o aporte y el cierre o consolidación) y sus tres niveles de la enseñanza (ontológico, epistemológico y metodológico), sino también estos cambios en la percepción considerando que el niño desarrolla su inteligencia con funciones adaptativas (Piaget) a este medio complejo en el cual vive. Esto requiere del docente una planificación clase a clase, una selección de las estrategias de enseñanza y actividades de clase y extraclase que tengan en cuenta estos contextos complejos. Además, para poder realizarlo debe desterrar la idea de que el niño es un adulto en pequeño y tener en cuenta las características motrices, intelectuales y emocionales en la etapa del desarrollo en la cual se encuentran sus alumnos, así como el medio en el cual se desarrollan, un medio globalizado.

Conclusiones:
Los cambios en la propuesta curricular deben iniciarse con la formación de los educadores en estos cambios, cumplimentando así con las necesidades que tiene la enseñanza de estos nuevos conocimientos. La falta de formación específica en educación tecnológica, así como la preponderancia del “sentido común” por sobre una correcta y abarcadora visión de la disciplina, traen aparejadas nuevas dificultades a la educación en tecnología. Entonces, esta última no sólo debe coexistir con las problemáticas anteriores o inherentes al sistema educativo, a los cambios que trae la globalización y las nuevas tecnologías, sino que la educación tecnológica tiene además el desafío, u obstáculo, de la falencia formativa.
La actividad del docente es una actividad compleja que requiere de formación, de capacitación continua, pero también de una motivación personal dada la no obligatoriedad, por ejemplo, de permanente actualización. Toda modificación curricular que incorpore nuevos contenidos (contenidos que además estén vinculados al nuevo contexto o medio del alumnado) será bienvenida, pero la misma debe hacerse bajo una planificación global que incluya una correcta definición (hacia todo el sistema educativo, padres, docentes, alumnos, autoridades) del área disciplinar y la formación de docentes a nivel disciplinar y pedagógico.




Bibliografía:
• Sagastizabal, Maria de los Angeles (coord.). Aprender y enseñar en contextos complejos. Bs. As. Noveduc.2006

• Perkins, David.1995. La escuela inteligente, Gedisa

• Jaim Etcheverry, Guillermo. La tragedia educativa. Buenos Aires. FCE

• Piaget, Jean. Psicología y Pedagogía. Barcelona. Planeta

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